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El Google que puede decir no

NUEVA YORK – Por lo general, las declaraciones de intereses se encuentran al final de un artículo, pero me permito comenzar con la mía.

Soy miembro del consejo de administración de Yandex, empresa rusa de búsquedas, con un 60 por ciento, aproximadamente, de cuota de mercado, frente al 20 por ciento, más o menos, de Google. También soy inversora y asesora de AnchorFree, la empresa que ofrece Hotspot Shield, red privada virtual con acceso público, que permite a sus usuarios mantener sus búsquedas en privado, ya estén preocupados por la posibilidad de que se les roben sus datos bancarios o por que los gobiernos vigilen su navegación. Tenemos un millón, aproximadamente, de usuarios al mes en China (de siete millones en todo el mundo).

Y soy miembro del consejo de administración de 23andMe, empresa cofundada por la esposa de Sergey Brin, cofundador de Google. Así, pues, tengo diversos intereses en relación con el asunto de las recientes iniciativas de Google en China.

Al comienzo, apoyé la presencia de Google en China. Estoy absolutamente convencida de que, cada vez que un usuario obtiene información, refuerza un rinconcito del cerebro que dice: “Es bueno enterarse de cosas. Tengo derecho a obtener información, ya sea sobre horarios de trenes, estrellas cinematográficas o las actividades de los políticos que con sus decisiones afectan a mi vida”.