Marcha atrás del renacimiento de la energía nuclear

PARIS – En junio pasado, Yukiya Amano, director general de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA), declaró que "la energía nuclear hará un aporte significativo y creciente para el desarrollo sustentable en las próximas décadas". Pero, como resalta el Informe Sobre el Estado Mundial de la Industria Nuclear de este año, las tendencias recientes pintan un paisaje muy diferente.

Duke Energy, la compañía de servicios públicos más grande de Estados Unidos, ha encajonado planes para construir dos reactores en Florida, después de haber invertido 1.000 millones de dólares en el proyecto. La decisión se produjo apenas tres meses después de que la empresa interrumpió la inversión en dos nuevas unidades en Carolina del Norte.

De hecho, este año, cuatro compañías de servicios públicos estadounidenses han decidido cerrar un total de cinco reactores de manera permanente -los primeros cierres en Estados Unidos en 15 años-. Una de las unidades -la usina eléctrica Kewaunee en Wisconsin- fue abandonada después de una enorme inversión en mejoramientos y una renovación de la licencia por 60 años; simplemente no podía generar energía a precios competitivos. Por las mismas razones, está programado en 2014 el cierre de Vermont Yankee, otra planta con una licencia para operar hasta 2032.

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