El fantasma de Corea del Norte

TOKIO – A las 7:39 a.m. del 13 de abril, Corea del Norte disparó un misil (evento que se denominó como lanzamiento de un satélite) haciendo frente a la oposición de casi toda la comunidad internacional. Debido a una adversidad, el mundo salió con la suya ya que el dispositivo explotó un minuto después de su despegue, cayendo sus escombros en el mar sin causar daños.

Por lo general, Corea del Norte mantiene silencio después de tales episodios: la palabra “fracaso” no existe en su léxico político, por lo que no se puede informar o discutir al respecto. Habitualmente, los medios de comunicación del país reaccionan ante cualquier fracaso emitiendo música patriótica a borbotones y alabando ampulosamente al régimen.

Pero esta vez la situación fue diferente. En Corea del Norte, detrás de bambalinas, el fracaso sí conlleva consecuencias. En las próximas semanas es muy probable que nos enteremos que se procedió a realizar una limpieza de aquellos responsables. De hecho, las vidas de los ingenieros y científicos involucrados en el lanzamiento probablemente se encuentren en riesgo.

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