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El mensaje geopolítico de Libia

NUEVA DELHI - ¿Acabará la "extensión indeseada de la misión" de la intervención de Occidente en Libia por crear sin querer un baluarte yihadista a las puertas del sur de Europa?

Por supuesto, se debe aplaudir a las potencias occidentales por sus esfuerzos, con el apoyo de Catar y los Emiratos Árabes Unidos, por evitar una masacre de civiles en Libia. El mundo democrático no debe quedarse de brazos cruzados mientras un tirano utiliza la fuerza militar para masacrar a la población civil. Pero, si se ha de evitar a los déspotas carezcan de límite alguno para sus actividades represivas, toda intervención - ya sea militar o en la forma de sanciones económicas y diplomáticas- debe pasar la prueba de imparcialidad.

La agitación política actual en el mundo árabe podría transformar Oriente Próximo y África del Norte de la misma manera que la caída del Muro de Berlín en 1989 significó un cambio fundamental para Europa. De hecho, 1989 marcó un hito de un periodo en el que se produjeron los más profundos cambios geopolíticos mundiales en el marco temporal más comprimido de la historia. Sin embargo, en las décadas posteriores los gobernantes, regímenes y prácticas del mundo árabe parecieron haberse establecido firmemente .

En 1989, Francis Fukuyama proclamó en un famoso ensayo que el fin de la Guerra Fría marcó el final de la evolución ideológica, "el fin de la historia", con la "universalización de la democracia liberal occidental como forma final de gobierno humano". No obstante, dos décadas más tarde la propagación mundial de la democracia se ha visto enfrentada a vientos en contra cada vez más fuertes. Sólo una pequeña minoría de estados de Asia, por ejemplo, son verdaderas democracias.