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Las promesas incumplidas de asistencia del G8

Los Objetivos de Desarrollo del Milenio son las metas convenidas a nivel mundial para reducir la pobreza, el hambre y las enfermedades. Establecidos en 2000, tendrían que alcanzarse para 2015. Estamos ahora a medio camino. Hasta la fecha, a pesar de las infinitas declaraciones sobre el aumento de la asistencia a los países pobres, los países ricos del G8 están incumpliendo su parte del trato.

El cinismo abunda en esta materia. En la cumbre del G8 de 2005 en Gleneagles, los países miembros prometieron duplicar la asistencia destinada a África para 2010. Poco después de la cumbre, fui invitado a una pequeña reunión de alto nivel para discutir su seguimiento. Pedí una hoja de cálculo que mostrara el aumento anual planificado y la asignación de tales incrementos por donantes y países receptores.

La respuesta que recibí fue escalofriante. ”No habrá hojas de cálculo. Estados Unidos ha insistido en que no las haya”. La cuestión era clara. Aunque el G8 había hecho una promesa manifiesta, no había un plan para cumplirla. En efecto, había instrucciones precisas de que no habría tal plan.

El G8 ahora está cosechando las consecuencias de su falta de acción. Durante el primer año posterior a la cumbre de Gleneagles, las cifras de la asistencia se manipularon mediante una contabilidad engañosa de las operaciones de cancelación de deuda. Ahora que se han completado la mayor parte de esas operaciones, las cifras revelan la cruda realidad: la asistencia para el desarrollo a África y en general a los países pobres está estancada, en contradicción con todas las promesas que se hicieron.