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Las nuevas ideas del G-20 sobre la economía mundial

NUEVA YORK – La cumbre del G-20 en Seúl fue notable por la influencia política cada vez mayor de los países con economías en ascenso. No sólo fue uno de ellos el anfitrión, sino que, además, ejercieron una mayor influencia.

En dos sectores decisivos –la macroeconomía y el desarrollo económico mundial–, prevaleció la opinión de las economías en desarrollo y de la cumbre resultó una propuesta excelente de vincular los dos programas –el de la macroeconomía y del desarrollo–, que se aplicará en 2011.

Un rasgo fundamental de la economía mundial actual es el de que funciona con dos velocidades. Los Estados Unidos y gran parte de Europa siguen empantanados con las secuelas de la crisis financiera que estalló en el otoño de 2008, con un elevado desempleo, un crecimiento económico lento y continuos problemas en el sector bancario. Sin embargo, los mercados en ascenso han superado en general la crisis. Mientras que 2009 fue un año duro para toda la economía mundial, en 2010 los mercados en ascenso se recuperaron con fuerza, a diferencia de los países ricos.

Los datos recientes de Perspectivas de la Economía Mundial al Día del Fondo Monetario Internacional explican por qué. Durante 2010, se espera que los países con renta elevada logren un modesto crecimiento anual del PIB de un 2,7 por ciento, aproximadamente, mientras que las economías en ascenso del G-20, junto con el resto del mundo en desarrollo, se espera que crezcan con una sólida tasa de 7,1 por ciento. Las economías en desarrollo de Asia están disparadas, con un 9,4 por ciento de crecimiento. Se espera que América Latina crezca un 5,7 por ciento. Incluso el África subsahariana, tradicionalmente rezagada, se espera que crezca un 5 por ciento en 2010.