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La falsa promesa de los empleos verdes

COPENHAGUE - La retórica política se ha alejado de la necesidad de responder al "reto generacional" del cambio climático. La inversión en tecnologías de energía alternativa, como la solar y la eólica, ya no se alaba por motivos ambientales. En su lugar, se nos habla de sus supuestos beneficios económicos; sobre todo, la promesa de los llamados "empleos verdes". Lamentablemente, eso no está a la altura a la realidad económica.

El Centro del Consenso de Copenhague pidió a Gürcan Gülen, economista senior de energía en el Centro para la Economía Energética de la Dirección de Geología Económica de la Universidad de Texas en Austin, que evaluara el "estado de la ciencia" en la definición, medición y predicción de la creación de empleos verdes. Gülen concluyó de que la creación de empleos "no se puede defender como otro de los beneficios" de las políticas verdes bienintencionadas. De hecho, es probable que el número de empleos que crean estas políticas tenga un contrapeso - o peor - en la cantidad de empleos que destruyen.

Superficialmente, la creación de empleos verdes parece sencilla. El despliegue de más turbinas eólicas y paneles solares crea la necesidad de que más constructores, técnicos, comerciantes y empleados especializados. Voilà: simplemente al invertir en políticas ecológicas, no solo ayudamos al medio ambiente sino también bajamos el desempleo. De hecho, esta es la esencia de muchos estudios que los políticos ansiosos citan con ansiedad. Entonces, ¿en qué se equivocan los análisis?

En algunos casos, Gülen encuentra que los defensores de los empleos verdes no distinguen entre trabajos de construcción (la construcción de las turbinas eólicas), que son temporales, y los puestos de trabajo operativos de largo plazo (mantenerlas funcionando), que son más permanentes. Más aún, a veces sus defensores han asumido, sin justificación, que los nuevos empleos serían mejor pagados que las carreras en áreas energéticas convencionales.