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La Europa del futuro

PARIS – Cada vez que las personas buscan un justificativo para la integración europea, invariablemente sienten la tentación de mirar hacia atrás. Enfatizan el hecho que la integración europea ahuyentó al fantasma de la guerra del viejo continente. Y, en verdad, la integración europea ha traído consigo el periodo de paz y prosperidad más largo que Europa ha conocido desde hace muchos siglos.

Pero esta perspectiva, no obstante que es plenamente correcta, también es incompleta. Existe hoy en día la misma cantidad de razones para luchar por una “unión cada vez más estrecha” en Europa, que existía en el año 1945, y todas estas razones apuntan hacia el futuro.

Hace sesenta y cinco años, la distribución del PIB mundial era tal que Europa sólo tenía un modelo a seguir para su mercado único: los Estados Unidos. Hoy, sin embargo, Europa se enfrenta a una nueva economía global, reconfigurada por la globalización y las economías emergentes de Asia y América Latina.

Es un mundo donde las economías de escala y las redes de innovación son más importantes que nunca antes. Hasta el año 2016 – es decir, hasta una fecha que llegará muy pronto – podemos esperar que el PIB de la eurozona, en términos de paridad de poder adquisitivo, se ubique por debajo del PIB de China. En conjunto, las economías de China e India podrían tener un tamaño que doble el de la economía de la eurozona. En un horizonte de tiempo más largo, todo el PIB de los países del G-7 se verá eclipsado por el rápido crecimiento de las principales economías emergentes.