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La comunidad imaginada del Euro

NEW HAVEN - Se ha dado gran importancia, quizá demasiada, a una posible ruptura de la zona euro. Muchos creen que si, por ejemplo, Grecia abandonara el euro y reintrodujera el dracma, constituiría un fracaso político que, en última instancia, pondría en peligro la estabilidad de Europa. En su discurso ante el Bundestag, en octubre pasado, la canciller alemana Angela Merkel planteó el asunto claramente:

"Nadie debe creer que están garantizadas la paz y la prosperidad de otro medio siglo en Europa . No lo están. Así que les digo: si el euro fracasa, Europa fracasa. Eso no debe ocurrir. Tenemos la obligación histórica de proteger por todos los medios prudentes a nuestra disposición el proceso de unificación de Europa iniciado hace más de cincuenta años tras siglos de odio y derramamiento de sangre. Nadie puede prever las consecuencias si el proyecto llegara a fracasar."

Europa ha sufrido más de 250 guerras desde el comienzo del Renacimiento, mediados del siglo XV. Por lo tanto, no es alarmista expresar preocupación por preservar el sentido de comunidad que Europa ha disfrutado durante el último medio siglo.

En How Enemies Become Friends (Cómo los enemigos se vuelven amigos) un libro fascinante que en gran parte ha sido pasado por alto, Charles A. Kupchan revisa muchos casos históricos de las maneras en que estados-nación con una larga historia de conflictos lograron convertirse con el tiempo en amigos seguros y pacíficos. Sus ejemplos incluyen la formación de la Confederación Suiza (1291-1848), la creación de la Confederación Iroquesa en el siglo anterior a la llegada de los primeros europeos a América, el establecimiento de los Estados Unidos (1776-1789), la unificación de Italia (1861) y de Alemania (1871), el acercamiento entre Noruega y Suecia (1905-1935), la formación de los Emiratos Árabes Unidos (1971) y el acercamiento argentino-brasileño de la década de 1970.