Tim Brinton

Cae la lluvia copiosa del euro

SUECIA – El juego de echar culpas está de moda a medida que la crisis y la desesperación se propagan por Europa. Los informes de noticias, así como el debate político y económico, hoy en día se centran en identificar a los culpables, y banqueros y políticos son los que surgen como principales sospechosos.

A los banqueros se los acusa porque sus préstamos y su especulación irresponsables trajeron aparejada la caída de economías como Irlanda y Letonia, así como graves problemas en países como España y Portugal. A los políticos se los culpa porque no ajustaron las políticas fiscales cuando era necesario para impedir las burbujas inmobiliarias, controlar los déficits externos y evitar el sobrecalentamiento económico. Ahora, después de que las burbujas estallaron y que al colapso inevitable del mercado inmobiliario le siguieran el de los bancos, las finanzas públicas y los mercados laborales, los villanos deben recibir castigo.

Sin embargo, este ejercicio popular no tiene sentido. Es obvio que los políticos y los banqueros cometieron errores graves que contribuyeron a la crisis actual. Pero, más allá de lo malos que puedan parecer los líderes políticos y financieros de Europa, un repentino incremento de la cantidad de individuos incompetentes o inmorales en la periferia de la eurozona no es una explicación creíble para esta crisis. Los dirigentes de Irlanda y Letonia fueron elogiados como modelos de rol poco tiempo antes de convertirse en chivos expiatorios.

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