La UE debe actuar en Darfur

Durante cuatro años, en Darfur rigió la violencia y el dolor. Después de muchos esfuerzos inútiles, la UE debe ponerse firme con quienes los perpetraron.

Darfur es una catástrofe humanitaria: más de 200.000 muertos, miles de personas violadas y torturadas y 2,6 millones de desplazados, debido a la guerra del gobierno sudanés contra su propio pueblo. La campaña, en un principio un esfuerzo contra la insurgencia, rápidamente se transformó en una operación de asesinato y expulsión. El gobierno de Sudán ha estado reclutando y pagando a las milicias “Janjaweed” locales, que atacaron cientos de poblados y ciudades indefensos, muchas veces en estrecha coordinación con la fuerza aérea sudanesa.

Las consecuencias son devastadoras. Aproximadamente una tercera parte de la población de Darfur se vio obligada a abandonar sus hogares y hoy se encuentran en campos para desplazados dentro de Sudán, donde siguen siendo objeto del terror de Janjaweed, o en asentamientos para refugiados igualmente vulnerables en Chad. Los esfuerzos humanitarios internacionales para ayudar a la gente de Sudán se ven trabados por el acoso y los obstáculos burocráticos injustificados del gobierno sudanés. Aunque llegue la ayuda, para citar a un alto funcionario de las Naciones Unidas, el punto parece ser “mantener a la gente viva sin asistencia humanitaria hasta que sea masacrada”.

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