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La ética de la piratería en Internet

PRINCETON.– El año pasado comenté a una colega que incluiría el tema de la ética de Internet en un curso que estaba dictando. Me sugirió que leyese una antología recientemente publicada sobre ética informática, y adjuntó el libro completo en su mensaje de correo electrónico.

¿Tendría que haberme rehusado a leer un libro pirateado? ¿Estaba recibiendo bienes robados, como proponen quienes favorecen leyes más estrictas contra la piratería en Internet?

Si robo un libro a la vieja usanza, me lo quedo y su dueño original ya no lo tiene. Yo estoy mejor, y esa persona, peor. Cuando la gente usa libros pirateados, la editorial y el autor a menudo pierden: no perciben las ganancias por la venta del libro.

Pero, si mi colega no me lo hubiese enviado, hubiera retirado el libro de la biblioteca de mi universidad. Me ahorré ese el tiempo, y parece que nadie perdió por ello. (Curiosamente, dada la temática del libro, no está a la venta en formato digital). De hecho, otras personas también se beneficiaron por mi elección: el libro siguió estando disponible en la biblioteca para otros usuarios.