0

El error de la guerra contra el terrorismo

El fracaso de Israel a la hora de someter a Hezbollah demuestra las muchas debilidades del concepto de guerra contra el terrorismo. Una debilidad reside en que, aún si los blancos son terroristas, las víctimas, muchas veces, son civiles inocentes, y su sufrimiento refuerza la causa terrorista.

En respuesta a los ataques de Hezbollah, se justificó a Israel en su deseo de destruir a Hezbollah y protegerse de la amenaza de los misiles en su frontera. Sin embargo, Israel debería haberse preocupado más por minimizar el daño colateral. Las víctimas civiles y el daño material infligido al Líbano enfurecieron a los musulmanes y a la opinión pública en contra de Israel y las milicias de Hezbollah pasaron de ser agresores a convertirse en héroes de la resistencia. Que el Líbano estuviera debilitado también hizo que resultara más difícil dominar a Hezbollah.

Otra debilidad del concepto de guerra contra el terrorismo es que se basa en la acción militar y descarta cualquier abordaje político. Israel se retiró del Líbano y luego de Gaza unilateralmente, en lugar de hacerlo negociando acuerdos políticos con el gobierno libanés y la autoridad palestina. El fortalecimiento de Hezbollah y Hamas fue una consecuencia directa de esa postura. El concepto de guerra contra el terrorismo se interpone en el camino de reconocer este hecho porque nos separa a “nosotros” de “ellos” y niega que nuestras acciones puedan modelar su comportamiento.

Una tercera debilidad es que el concepto de guerra contra el terrorismo aglutina diferentes movimientos políticos que usan tácticas terroristas. No distingue entre Hamas, Hezbollah, Al Qaeda o la insurrección sunita y la milicia Mahdi en Irak. Sin embargo, todas estas manifestaciones terroristas son diferentes y requieren respuestas diferentes. Ni a Hamas ni a Hezbollah se los puede tratar como simples blancos en la guerra contra el terrorismo porque tienen raíces profundas en sus sociedades; y, aún así, existen profundas diferencias entre ellos.