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La intimidación medioambiental de la Nueva Europa

RIGA – En lugar de ayudar a todos los Estados miembros de la UE a cumplir sus objetivos de Kyoto, la Comisión Europea está traspasando lo que debería ser una carga compartida a sus miembros más recientes, que ya son los medioambientalmente más eficientes de la Unión Europea. Con ello, la Comisión está recompensando la ineficiencia y reduciendo la eficacia de sus compromisos con vistas a limpiar el medio ambiente.

La decisión de la Comisión sobre el Plan Nacional de Asignaciones de Letonia para el período 2008-2012 redujo al 55 por ciento las emisiones de CO2 solicitadas por este país. Asimismo, Estonia y Lituania recibieron sólo 52-53 por ciento de las cuotas de emisiones solicitadas. También se aplicaron importantes reducciones de las cuotas de otros nuevos miembros de la UE, lo que movió a Polonia, la República Checa y Eslovaquia, además de a Letonia, a emprender acciones legales. Sin embargo, casi todos los antiguos miembros de la UE recibieron más del 90 por ciento de las cuotas solicitadas.

¿Qué está sucediendo?

El planteamiento de la Comisión es desacertado. Según su propia información, el objetivo del Plan de la Unión Europea de Comercio de los Derechos de Emisión es el de ayudar a los países a cumplir con sus objetivos para 2010 con arreglo al Protocolo de Kyoto utilizando los instrumentos del mercado con vistas a alentar a las empresas a reducir sus emisiones de CO2. Lógicamente, las cuotas deben estar en consonancia con los avances logrados por cada uno de los miembros en el cumplimiento del Protocolo de Kyoto.