24

¿El fin de la nueva normalidad?

WASHINGTON, DC – Justo cuando comienza a ganar aceptación general la noción de que las economías occidentales entran en una “nueva normalidad” de bajos índices de crecimiento, comienzan a surgir dudas sobre su continuidad. En lugar de ello, puede que el mundo se encamine hacia una encrucijada económica y financiera cuya dirección dependa de las decisiones de políticas clave que se adopten.

A principios de 2009, prácticamente nadie hablaba de la “nueva normalidad”. Por supuesto, la crisis financiera global que había estallado hacía unos cuantos meses generó caos en todo el mundo, contracción de la producción, aumento del desempleo y el colapso del comercio. La disfunción era evidente incluso en los segmentos más estables y sofisticados de los mercados financieros.

Sin embargo, el instinto de la mayoría de la gente tendió a caracterizar el shock como temporal y reversible, una alteración en forma de V con una aguda caída y una recuperación rápida. Después de todo, la crisis se había originado en las economías avanzadas, habituadas a manejarse con ciclos de negocios, y no en los mercados de los países emergentes, donde predominan fuerzas estructurales y seculares.

Pero la mayoría de los observadores ya vieron signos de que tendría consecuencias más profundas y que las economías avanzadas se enquistarían en una frustrante e inusual trayectoria de bajo crecimiento. En mayo de 2009, mis colegas de PIMCO y yo hicimos pública esta hipótesis, llamándola la “nueva normalidad”.