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El fin de la ideología verde

PARÍS – La fusión en la planta nuclear de Fukushima envió réplicas políticas que recorren el planeta. Sin embargo, la mayoría de las veces, las sacudidas fueron ideológicas, sin ninguna base científica.

Los gerentes de Tokyo Electric Power (TEPCO), que opera los reactores de Fukushima, fueron criticados justamente por usar una generación antigua de generadores mal mantenidos. Los japoneses, que se consideran los mejores ingenieros del mundo, ahora se sienten humillados.

Sin embargo, a pesar de las protestas callejeras, la reacción colectiva en Japón no fue repudiar la energía nuclear. Después de todo, el accidente de Fukushima afectó seriamente sólo a unas pocas personas -probablemente menos de una docena de trabajadores están irradiados a niveles peligrosos-. Casi todas las miles de víctimas japonesas se ahogaron como consecuencia del tsunami, no fueron aniquiladas por una fusión nuclear.

Japón no dejará de utilizar energía nuclear. De hecho, sus ingenieros desarrollarán plantas mejores y más seguras, muy probablemente utilizando reactores nucleares miniaturizados que fueron planeados para reemplazar a la planta envejecida de Fukushima. La mayoría de los japoneses se mostraron racionales frente a la tragedia de su país, al igual que la mayoría de la gente en los países vecinos asiáticos como China y Corea del Sur que tampoco abandonaron su compromiso con la energía nuclear.