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La educación como solución

WASHINGTON, DC – El mundo está asediado por problemas que no tienen soluciones fáciles. Las sacudidas económicas están desestabilizando países y regiones y están poniendo en grandes apuros financieros y sociales a las familias y sus comunidades. Los daños al medio ambiente ponen en riesgo nuestro suministro de alimentos, el aire que respiramos y la rica biodiversidad que sustenta el equilibrio de la vida. Las guerras y conflictos generan millones de nuevos refugiados.

Por otro lado, están surgiendo nuevos riesgos para la salud, entre ellos, la diabetes, la obesidad y otras enfermedades no transmisibles que ahora acechan a los países de ingresos bajos y medios –además de que muchos de esos países siguen luchando contra la tuberculosis, el VIH/SIDA, la malaria y otros males contagiosos. Cientos de millones de jóvenes en todo el mundo están buscando empleo en un mercado laboral muy incierto. La infraestructura que usamos para producir energía, transportar bienes y hacer transacciones empresariales está bajo tensión.

Con esta lista de problemas no se trata de infundir desánimo, sino plantearla como un desafío. A medida que los recursos físicos del mundo se vuelven cada vez más escasos, tenemos que recurrir cada vez más al recurso renovable más eficaz disponible –el ingenio humano. Así como en el pasado se han enfrentado con problemas, nuestros científicos y empresarios nos han dado soluciones a través de la revolución verde, nuevas vacunas, tecnologías de la comunicación y una energía más limpia.

Los investigadores y dirigentes nos han dado los medios para identificar y resolver dilemas económicos y sociales. Los crecientes niveles educativos han permitido a las personas tener más control sobre su propia salud, circunstancias familiares, gobiernos y cultura.