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El Presidente sordo del BCE

Hubo un tiempo en el que el Presidente del Banco Central Europeo, Jean-Claude Trichet, se comunicaba eficazmente con el mundo exterior. Ya no.

Hubo más de un ceño fruncido cuando después de la reunión de enero del Consejo de Administración del BCE Trichet amenazó con que el Banco actuaría de manera “preventiva” si los sindicatos intentaban incluir los aumentos de los precios de la energía y los alimentos en los nuevos contratos, lo que supondría un riesgo de que se desencadenara una espiral salarios-inflación.

Esta amenaza afectó mucho la credibilidad del BCE, ya que un aumento en las tasas de interés en medio de la crisis financiera más grave en varias décadas era obviamente absurdo. Nadie lo creyó y el BCE no sólo retiró su torpe amenaza el mes siguiente sino que adoptó una política de neutralidad de las tasas de interés.

Pero el anuncio de este cambio de política en la reunión de febrero tampoco se hizo correctamente. De alguna forma Trichet enredó el mensaje del Consejo en su conferencia de prensa y dio a entender que el BCE quería pasar a una estrategia de flexibilización en lugar de adoptar la neutralidad de “esperar a ver qué pasa”.