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El dinamismo de las naciones

Las propuestas para la reforma económica de Europa continental siguen llegando. El proceso no es un debate razonado y unificado, sino más bien una subasta política continua en la que los grupos de interés buscan votos para obtener el cambio que los beneficie.

Algunos dicen que el obstáculo para una buena economía es el inflado Estado de bienestar del continente y que la solución es hacer reducciones, comenzando por elevar la edad de retiro. Otros afirman que el impedimento es el tamaño excesivo de todo el sector público, y que la respuesta es bajar las tasas de impuestos. El punto de vista más nuevo, apoyado por la Comisión Europea, culpa a la insuficiencia de infraestructura y propone más puentes y túneles.

Este enfoque nunca llegará al fondo de la cuestión. Los valores sociales centrales de Occidente hacen del alto desempeño económico un imperativo moral, al igual que la libertad de expresión o el juicio por jurado. Además, el continente necesitará sin duda algunos cambios transformativos de sus instituciones para establecer economías de alto rendimiento. A fin de alcanzar un acuerdo sobre esos cambios es necesario responder algunas preguntas básicas que hasta el momento han sido ignoradas.

Un verdadero debate sobre las reformas debe comenzar con una concepción explícita del desempeño económico (de lo que constituye una buena vida empresarial). La productividad es un elemento importante. Sólo una economía con alta productividad puede ofrecer a todas, o a la mayoría de las personas en edad de trabajar, una gama de carreras con salarios elevados.