0

La desaparición de Europa

BRUSELAS – ¿Qué significará ser europeo de aquí a 25 años? A diferencia de Estados Unidos, cuya historia como “crisol de razas” les ha dado a los norteamericanos un carácter verdaderamente multiétnico, los europeos nativos se están convirtiendo en una especie en peligro. Europa necesita enormemente a los inmigrantes, pero no está culturalmente preparada para recibirlos. Las próximas décadas, por lo tanto, serán testigo de un cambio social sustancialmente mayor en Europa que en otras partes, aunque la naturaleza de este cambio diste de ser clara.

A primera vista, gran parte del debate actual de Europa gira alrededor de la integración política y económica -hasta qué punto sus estados naciones deberían llegar a la hora de aunar recursos y poderes soberanos en la Unión Europea-. Pero debajo de la superficie, las verdaderas tensiones tienen que ver con la inmigración y los temores de que las “culturas” nacionales se vean amenazadas por el influjo de no nativos, tanto blancos como no blancos.

La inmigración en Europa hoy está experimentando una tasa superior que en Estados Unidos: casi dos millones de personas llegan oficialmente cada año, junto con una cantidad desconocida de inmigrantes ilegales. El cálculo más conservador, realizado por Eurostat, la agencia de estadísticas de la UE, estima que la cantidad total de recién llegados a Europa entre hoy y 2050 será de 40 millones. Inevitablemente, ese tipo de influjo asegurará que los políticos de extrema derecha ya vociferantes ganan un respaldo aún mayor.

El espectro de las crecientes tensiones raciales es lo suficientemente preocupante. Pero es sólo un aspecto de la necesidad urgente de Europa de importar gente de Africa y Asia. Los europeos también verán el desmantelamiento de sus estados de bienestar y sus sistemas de seguridad social; el valorado “modelo europeo” de pensiones, atención sanitaria y beneficios de desempleo corre el riesgo de ser reemplazado por el despreciado y ampliamente temido “modelo norteamericano”. Huelga decir que esto no es así porque los europeos deseen fervientemente los rigores de las condiciones sociales menos cariñosas de Estados Unidos, sino porque es la única manera en que los gobiernos europeos podrán permanecerse financieramente a flote.