El desastre de la dieta

SAN FRANCISCO – Dos máximas nutricionales, aparentemente inofensivas, son la causa de todos los males dietéticos: Una caloría es una caloría y Somos lo que comemos. Esas dos ideas están ya tan arraigadas en la conciencia pública, que han llegado a ser prácticamente irrebatibles. A consecuencia de ello, la industria alimentaria, con la ayuda y la complicidad de científicos y políticos bien intencionados, ha afligido a la Humanidad con la plaga de la enfermedad metabólica crónica, que amenaza con arruinar la atención de salud a escala mundial.

Los Estados Unidos gastan actualmente 147.000 millones de dólares al año en atención de salud relacionada con la obesidad. Antes, se podría haber sostenido que se trataba de enfermedades de los países acomodados, pero las Naciones Unidas anunciaron el año pasado que las enfermedades metabólicas crónicas (incluidas la diabetes, la cardiopatía, el cáncer y la demencia) son una amenaza mayor para el mundo en desarrollo que las infecciosas, incluido el VIH.

Esas dos máximas nutricionales dan crédito a los corolarios interesados de la industria alimentaria: si una caloría es una caloría, cualquier alimento puede formar parte de una dieta equilibrada y, si somos lo que comemos, todo el mundo elige lo que come. Una vez más, los dos son engañosos.

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