0

El observatorio de la diabetes

WELLINGTON – El mundo actualmente está en garras de una epidemia de diabetes. Un importante estudio reciente realizado por Majid Ezzati y colegas suyos del Imperial College London y de la Universidad de Harvard determinó que la cantidad de adultos con diabetes tipo 2 aumentó de aproximadamente 153 millones en 1980 a 347 millones en 2008. La cantidad podría ser de 370 millones hoy.

Todas las regiones del mundo están afectadas, aunque la epidemia está creciendo a pasos más acelerados en Oceanía y más lentamente en el este de Asia. A nivel global, la epidemia de diabetes tipo 2 ha venido aumentando al unísono con crecientes niveles de obesidad.

Aleppo

A World Besieged

From Aleppo and North Korea to the European Commission and the Federal Reserve, the global order’s fracture points continue to deepen. Nina Khrushcheva, Stephen Roach, Nasser Saidi, and others assess the most important risks.

Este dato no sorprende -un incremento en la grasa corporal y una disminución de la actividad física son las causas directas de la diabetes tipo 2 (a diferencia de la diabetes tipo 1)-. De hecho, muchos de los efectos que tienen en la salud la obesidad y la inactividad física están relacionados con la diabetes.

Estos efectos en la salud son graves. La diabetes ya es la principal causa de disfunción renal, ceguera y amputación de miembros inferiores en muchos países, y una causa importante de ataques cardíacos y derrames cerebrales.

A pesar de esto, el control de la diabetes aún hoy está relativamente poco desarrollado en todo el mundo, incluso en los países de altos ingresos. La supervisión de la salud pública es "la recopilación sistemática, el análisis, la interpretación y la difusión de datos sobre la salud en curso con el objetivo de impedir y controlar la enfermedad" -en otras palabras, información para la acción.

No hay nada en esta definición que restrinja el control a las enfermedades transmisibles, pero en la práctica es lo que viene sucediendo. Las razones no son difíciles de encontrar. Los brotes de enfermedades transmisibles se producen en días a semanas (o, como máximo, en meses); el peligro es "claro y presente"; y la prevención y el control generalmente exigen una intervención por parte del estado -la cuarentena de las víctimas, el rastreo y la inmunización de los contactos o la eliminación de causas ambientales del agente infeccioso.

La situación relativa a las enfermedades crónicas como la diabetes es muy diferente. La epidemia se produce silenciosamente a lo largo de años o décadas; no se reconoce el peligro o no se lo considera evitable; y la acción muchas veces es vista como una responsabilidad del individuo (modificación del estilo de vida) o del sistema de atención médica (prescripción farmacéutica), y no del estado.

Sin embargo, un control efectivo de las enfermedades crónicas puede salvar vidas. Si se monitorean las tendencias de las enfermedades, junto con las respuestas de los pacientes al tratamiento y la exposición de la población a factores de riesgo, se puede evaluar el éxito o el fracaso de las políticas destinadas a impedir o controlar las enfermedades crónicas, se puede priorizar de manera racional la asignación de recursos y se puede mantener plenamente informada a la población sobre los riesgos que enfrenta.

Teniendo en cuenta esto, en diciembre de 2005 la Junta de Salud de la Ciudad de Nueva York exigió informes de laboratorio de los resultados de pruebas destinadas a detectar glycosylated haemoglobin (HbA1c) -un biomarcador de la diabetes y un indicador clave del control de la glucosa en la sangre-, creando así el primer registro mundial de diabetes basado en la población. Los informes de laboratorio obligatorios de los resultados de HbA1c (junto con datos demográficos básicos) para una población definida (los residentes de la Ciudad de Nueva York) le permitieron al Departamento de Salud de Nueva York monitorear las tendencias en la prevalencia de la diabetes, evaluar el alcance de las pruebas y examinar el uso de la atención médica y el control de glucemia de los residentes con diabetes.

Más allá de estas funciones de supervisión basadas en la población, el registro pudo respaldar la atención del paciente al asegurar que proveedores individuales de atención médica y pacientes tomaran conciencia de niveles elevados o crecientes de HbA1c. Tanto la función de apoyo al paciente como la de supervisión requirieron el uso de un identificador de paciente único, de manera que se pudieran enviar cartas a los pacientes y asociar los análisis del mismo paciente a lo largo del tiempo.

En 2009, Thomas Frieden y colegas suyos de la Junta de Salud de la Ciudad de Nueva York revisaron los primeros cuatro años de funcionamiento del registro y llegaron a la conclusión de que estaba dando buenos resultados. Ahora bien, lograr que todos los laboratorios informaran de manera regular y completa resultó un desafío y no todos los proveedores de atención médica y pacientes se mostraron dispuestos a participar.

La iniciativa de la Junta de Salud ha sido ampliamente elogiada por ejemplificar la aplicación de las herramientas de vigilancia y control clásicas de las enfermedades transmisibles a una enfermedad crónica. Otros analistas, sin embargo, criticaron el registro por considerar que potencialmente pone en peligro la confidencialidad y privacidad del paciente, e incluso que puede deteriorar la relación entre los pacientes y sus médicos.

Si bien estas críticas pueden o no estar justificadas, probablemente sea válido decir que el registro de diabetes de la Ciudad de Nueva York, aunque es altamente innovador, en el mejor de los casos es una solución interina. En lugar de basarse en informes de laboratorio de un biomarcador único, un sistema de control ideal de las enfermedades crónicas debería obtener todos los datos necesarios directamente de la historia clínica del paciente.

Cualquier diagnóstico de diabetes, o un subsiguiente control del avance de la enfermedad, exige una consulta médica y, por lo tanto, un comentario en la historia clínica del paciente -y así en el sistema de información de gestión del paciente de la institución médica-. Lógicamente, el sistema de control debería funcionar mediante la extracción de todo el subconjunto de datos necesarios para fines de vigilancia del sistema de información de gestión del paciente de cada proveedor de atención médica ("captura inicial").

Support Project Syndicate’s mission

Project Syndicate needs your help to provide readers everywhere equal access to the ideas and debates shaping their lives.

Learn more

Estos datos luego serían transferidos (electrónicamente) de manera segura a un contenedor de datos apropiado. Después de una depuración correcta (en la que se verifiquen datos faltantes y se corrijan errores de codificación) y de un proceso destinado a que los datos se vuelvan anónimos, se podría acceder a los mismos y consultarlos. Mediante un análisis estadístico apropiado y una cuidadosa interpretación, se podrían generar informes útiles para fines de control y, si así se lo deseara, también como respaldo de la atención médica del paciente (haciendo uso de identificadores de pacientes únicos encriptados para preservar la confidencialidad de la información personal).

En vista de la creciente incidencia de la diabetes y otras enfermedades crónicas en todo el mundo, debe dedicarse una atención urgente al fortalecimiento de los sistemas de control de las enfermedades no transmisibles en todos los niveles -desde los consultorios locales hasta las instituciones globales.