0

La muerte de la muerte

Una vez más se ha matado a gran escala, esta vez en una tierra donde se dice que un día estuvo el paraíso, el valle entre los ríos Tigris y Éufrates. Las matanzas de hoy no son peores que las incontables masacres de la historia, y quizás estuvieron más acotadas. Algunos dicen que fueron necesarias para prevenir futuras matanzas. En cualquier caso, matar a nuestros semejantes conscientemente, así como el cometer suicidio, es un triste y solitario privilegio de los seres humanos.

Podemos suponer con razón que esto es así porque los humanos son los únicos seres que entienden la muerte, tanto la de otros como la propia. Todos sabemos que moriremos un día. "Eres un ser entre muchos/Sólo tú te aferras a la Belleza/Y debes saberlo: tienes que partir", escribió el poeta Reiner Kunze. Esta conciencia penetra cada momento de nuestras vidas. Media in vita in morte sumus (en el medio de la vida estamos rodeados por la muerte), decía una canción medieval. Heidegger hizo del conocimiento de la muerte la clave para comprender lo que significa vivir.

Erdogan

Whither Turkey?

Sinan Ülgen engages the views of Carl Bildt, Dani Rodrik, Marietje Schaake, and others on the future of one of the world’s most strategically important countries in the aftermath of July’s failed coup.

La muerte aísla a toda persona, ya que la muerte colectiva no existe. Cada uno muere solo. Quienes se dan cuenta de ellos están tentados a negar todo significado a la conducta humana; pareciera que todo fuera fútil a fin de cuentas, ya que al morir dejamos a la sociedad y la sociedad nos deja a nosotros. Por otra parte, sólo la conciencia de nuestra condición de mortales hace que nuestra existencia nos resulte tan preciosa. Si no muriéramos, todo perdería sentido. Todo lo que hacemos hoy lo podríamos hacer mañana.

En la celebración de unas bodas de oro uno podría desear que ahora todo empiece realmente en serio. Pero, ¿para siempre? Esto lo arruinaría todo, de inmediato. La conciencia del final abre la dimensión del significado, lo que también hace posible que algunas cosas no tengan significación..

"Te aferras a la belleza...". Esta es la otra característica que el poema de Kunze adscribe a la humanidad. La experiencia de la belleza se relaciona estrechamente con la conciencia de la muerte. La belleza no deriva su significado de su valor para nuestra supervivencia biológica ni de su uso por parte de otras personas, que también han de morir. Lo que llamamos belleza tiene significado en sí mismo. Puede ser gestos o acciones humanas, incluso si son fútiles o se desperdician en las personas erradas. La belleza es resistente al alboroto del absurdo. Para quienes creen en una religión, desde tan antiguo como Platón, la belleza es una visión de lo que sobrevive a la muerte.

¿Cómo enfrenta la sociedad el morir y la muerte? Con la muerte uno deja de ser miembro de una sociedad. Un estado puede amenazar con la muerte, pero, como lo han aprendido muchos regímenes totalitarios, nadie es más fuerte, ni posiblemente más peligroso, que quien ha superado el temor a morir. El miedo a la muerte es un arma poderosa. Tener que obedecer bajo esa amenaza es siempre una derrota.

La cultura ritualizada de la muerte y los funerales en la vieja tradición europea era una experiencia en que la sociedad estaba consciente de sus límites. Al organizar la muerte en rituales, la sociedad integró a sí misma su propio autocuestionamiento. Esta actitud tiene una necesaria dimensión religiosa, y una que está legitimada por la sociedad. Al reconocerse como finita y limitada, la sociedad también puede pensar en sí misma como creada por el designio de Dios.

La creencia en la inmortalidad relativizó la oposición entre vida y muerte. Los mortales ven la muerte como la puerta de paso hacia la verdadera vida, de un modo muy parecido a como una oruga ve a una mariposa. Como lo expresaron las palabras inscritas en una espada de ejecución en Munster: "Al levantar esta espada, deseo una vida eterna al pobre pecador".

Nuestra vida moderna y atea entiende el contraste entre vida y muerte como algo absoluto. Buscamos algunos paliativos, pero son ineficaces. "Mi vida continúa en la de mis hijos", decimos, pero para una persona particular esta es una frase vacía. Luchamos tercamente por prolongar la vida, sólo para terminar dándonos cuenta de que no podemos ganar esta batalla, y nos quedamos sin la capacidad de producir rituales auténticos que acompañen el fin de nuestra existencia.

Debido a que nuestras sociedades no tienen un sentido de los límites, se esfuerzan por eliminar a la muerte de sus conciencias. Cada vez más la muerte tiene lugar en una habitación de hospital escondida de la vista de todos. La muerte se suprime socialmente, pero el efecto es que el temor de las personas a la muerte crece cada vez más. ¡La mayoría de la gente hoy en día se enfrenta a la muerte sin jamás haber visto la de alguien más!

Support Project Syndicate’s mission

Project Syndicate needs your help to provide readers everywhere equal access to the ideas and debates shaping their lives.

Learn more

Luego viene el deseo de eliminar en silencio a quienes ya no se ven como miembros del mundo social. Holanda, con su ley de eutanasia, no es condenada internacionalmente; de hecho, sus doctores-verdugos se consideran a sí mismos como una vanguardia. De pronto ocurrirá que tales supresiones de la vida no irán a un ritmo lo suficientemente rápido. La definición de la muerte como "muerte cerebral" permite declarar como muertos a seres que respiran y eliminar el proceso de morir, con el fin de explotar a quienes mueren como a canteras de donde sacar partes que sirvan a los vivos. La muerte ya no está al final del proceso de morir, sino, por decreto de una comisión de Harvard, al comienzo.

La costumbre judeo-cristiana de enterramiento se reemplaza rápidamente no por el ritual de la pira india, sino por un crematorio, es decir, la destrucción de un cadáver mediante máquinas a altas temperaturas, procedimiento del cual el público está excluido. Más y más personas piensan que están haciendo un favor a sus hijos al permitir ser enterradas anónimamente "bajo el verde césped" para que se ahorren los costos de los funerales y el mantenimiento de la tumba. El elemento más antiguo que permite definir al homo sapiens , el enterramiento ritual de los muertos, está desapareciendo..