0

El punto flaco y turbio de las finanzas

CHICAGO – Quien crea que el sector financiero americano había tenido suficiente mala publicidad, debe informarse mejor. El juicio de Raj Rajaratnam, multimillonario gestor de fondos de cobertura acusado de utilizar información privilegida para la contratación en bolsa, acaba de comenzar. Es probable que ofrezca una revelación particularmente escabrosa del punto débil y corrupto del mundo financiero.

El juicio de Rajaratnam es notable en muchos sentidos. En primer lugar, es una de las pocas causas judiciales por utilización e información privilegiada contra un gestor profesional de fondos de cobertura. Históricamente, los fiscales generales federales y de los estados han preferido procesar a los autores de contrataciones en bolsa “ocasionales”, pues llaman mucho la atención.

Por ejemplo, cuando un pequeño banco italiano recibió de alguien que nunca había intervenido en la bolsa la orden de comprar un gran número de acciones de US Shoe poco antes de que esta empresa fuera comprada por la empresa italiana fabricante de gafas Luxottica, no resultó difícil sospechar que había gato encerrado. Dicho de otro modo, precisamente porque quienes intervienen ocasionalmente en la bolsa lo hacen raras veces, resulta mucho más fácil demostrar una relación de causalidad entre sus transacciones y una información secreta e ilegal. En cambio, resulta mucho más difícil descubrir un problema cuando una persona hace centenares de transacciones todos los días.

En el caso de Rajaratnam, la posibilidad de establecer esa vinculación se debió a la vigilancia telefónica. Éste es el segundo aspecto notable del juicio: es la primera causa por utilización de información privilegiada que se ha basado en un instrumento generalmente utilizado para instruir causas relacionadas con drogas o con la mafia. Cuando se revele en el tribunal el contenido de esas conversaciones, no apaciguará precisamente la ya considerable desconfianza, por no decir algo peor, que el público siente respecto del sector financiero.