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The Crisis of Consumerism

Florencia – Las grandes crisis económicas son inevitables, pero también marcan hitos estructurales. No hay un retorno simple a la normalidad previa a la crisis. Algo cambia permanentemente. Como lo vimos en 2009, los patrones de las expectativas y la demanda toman una nueva forma.

Nuestra crisis actual no es simplemente un efecto de retroceso de la globalización financiera. La globalización financiera falló porque se apoyó en un tipo de economía que se hacía insostenible. Durante el último cuarto de siglo, pero especialmente en los últimos cinco años anteriores a 2008, el mundo parecía girar en torno a los consumidores estadounidenses.

El estilo de consumo estadounidense ofreció un nuevo modelo de desarrollo económico. Inspiró una amplia emulación. En el curso de unas cuantas décadas, los centros de las principales ciudades en todo el mundo empezaron a parecerse mucho entre sí, tenían las mismas marcas, diseños y estilos de vida. El consumo, o más precisamente, el consumismo , parecía estar globalizado.

Las universidades estadounidenses crearon nuevos programas de estudio basados en análisis de consumo y consumismo. Después de los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001, el presidente, George W. Bush, aconsejó a los estadounidenses no permitir que el trauma generado por los ataques interfiriera en sus compras ordinarias, e implicó que comprar se había convertido en una virtud y un deber patrióticos. Los Estados Unidos se habían convertido en el consumidor mundial de último recurso.