La oportunidad de oro que ofrece el arroz dorado

SÃO PAULO – Finalmente, con un retraso de 12 años a causa de los opositores de los alimentos genéticamente modificados (GM), se cultivará en Filipinas el denominado “arroz dorado” que contiene vitamina “A”. Durante dichos 12 años, cerca de ocho millones de niños en todo el mundo murieron a causa de deficiencia de vitamina A. ¿Son parcialmente responsables de estas muertes quienes abogan en contra de los transgénicos?

El arroz dorado es el ejemplo más prominente en la controversia global sobre los alimentos genéticamente modificados, que lleva a encarar una tecnología que muestra algunos riesgos, pero que tiene un potencial increíble, ante la resistencia que ejercen campañas que pueden ser denominadas como “campañas que hacen sentir bien a las personas”. Tres mil millones de personas dependen del arroz como alimento básico, y un 10% de dichas personas están en riesgo de sufrir deficiencia de vitamina “A”, la cual, según la Organización Mundial de la Salud (World Health Organization), causa que entre 250.000 a 500.000 niños enceguezcan cada año. De estos últimos, la mitad muere dentro del periodo de un año. Un estudio de la revista médica británica The Lancet estima que, en total, cada año la deficiencia de vitamina “A” mata a 668.000 niños menores de cinco años.

Sin embargo, a pesar del costo en vidas humanas, los activistas anti-transgénicos – que incluyen desde organizaciones como Greenpeace a Naomi Klein –se han burlado de los esfuerzos dirigidos a utilizar el arroz dorado para evitar la deficiencia de vitamina “A”. En la India, Vandana Shiva, un activista medioambiental y asesor del gobierno, llamó al arroz dorado “un engaño”, que “crea hambre y desnutrición, en lugar de solucionar estos problemas”.

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