3

La alternativa de la cooperación

WASHINGTON, DC.– En una época en que los modelos convencionales financieros, de gestión corporativa y responsabilidad corporativa son cada vez más discutidos, cuando no desafiados, puede ser hora de volver a considerar el enfoque alternativo propuesto por las cooperativas económicas. Los valores fundacionales de las cooperativas encarnan no solo una visión humana, sino también un enfoque pragmático de la producción que ha permitido a las cooperativas exitosas prosperar, y estimular el crecimiento económico en países que lo necesitan desesperadamente.

Los movimientos cooperativos tomaron forma en América, Europa, Australia y Japón en el siglo XIX. Muchos crecieron a partir de la sencilla propuesta de que personas normales pueden superar la adversidad en los mercados agrupándose para comprar y vender bienes a precios razonables, y rápidamente descubrieron los beneficios adicionales de compartir conocimiento entre los miembros, promover la inclusión y crear capital social.

Actualmente, las cooperativas cubren una amplia gama de actividades y han adoptado diversas formas y tamaños, desde organizaciones agrícolas y de consumidores de pequeña escala en África, hasta algunas de las marcas agrícolas líderes y los mayores proveedores de servicios financieros en Norteamérica y Europa.

Según la Alianza Cooperativa Internacional, una cooperativa es una «empresa de propiedad conjunta y control democrático». Pero, bajo esta definición se esconden ricas nociones de asociación voluntaria, responsabilidad por las decisiones estratégicas, y preocupación por las comunidades a las que esas cooperativas sirven.