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La lucha siria secuestrada

LONDRES – A medida que se desarrolla la guerra civil en Siria, la postura de Occidente en cuanto a armar a la oposición es cada vez más confusa, lo que refleja el creciente enredo en la región. Si bien el régimen del presidente, Bashar al-Assad, sigue siendo sanguinario y tiránico, y las motivaciones de algunos de sus oponentes son altruistas, ya no se puede caracterizar el conflicto simplemente como el bien contra el mal.

Desunida, la oposición patriótica siria ha existido desde que los radicales se apropiaron de las manifestaciones pacíficas en 2011. En efecto, algunas tácticas de la oposición son igual de brutales que las del régimen sirio. Las Naciones Unidas calculan 15,000 muertes en las fuerzas de seguridad, mientras que para la oposición han sido 10,000, y las muertes de civiles han sido de 45,000 en los últimos dos años de conflicto. Además, las Naciones Unidas han condenado las acciones de los grupos militantes –que ahora son mayoría en los grupos de combatientes en Siria– por asesinato, secuestro, tortura, ataque, corrupción y uso de niños soldados.

Sumida en el caos, el mundo no sabe qué hacer con Siria. Martin Dempsey, jefe del Estado Mayor Conjunto de los Estados Unidos, ha reconocido que su país no tiene un panorama claro de la situación en Siria.

Asimismo, Lakhdar Brahimi, el enviado especial de las Naciones Unidas y la Liga Árabe a Siria, informa que las fuerzas de oposición incluyen 38 nacionalidades. Los combatientes jihadistas con vínculos con Al Qaeda son ahora mayoría. El Ministerio del Interior británico ha advertido que cientos de musulmanes británicos y europeos, que combaten en Siria al lado de grupos rebeldes vinculados con Al Qaeda, podrían regresar a su país y lanzar ataques terroristas.