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Una jugada difícil para John Kerry

LONDRES – En Por qué pierdes al bridge (el libro sobre bridge más gracioso jamás escrito), mi tío, S. J. Simon, aconsejaba a los jugadores no buscar el mejor resultado posible, sino el mejor resultado posible con el compañero que tienes. Este consejo vale también para el largamente estancado proceso de paz entre Israel y Palestina, ahora revivido por el secretario de Estado norteamericano, John Kerry.

Las Naciones Unidas hicieron en 1947 una descripción del “mejor resultado posible”, que suponía que Palestina (por entonces, un mandato británico) habría de dividirse en dos estados de tamaño aproximadamente igual. Israel aceptó esta solución, pero los palestinos no, de modo que el estado palestino nunca se fundó. En guerras sucesivas, Israel capturó la totalidad del territorio asignado a Palestina (principalmente Cisjordania y Gaza, donde ahora se apiñan millones de refugiados palestinos).

Después de la firma de los Acuerdos de Oslo de 1993, que preveían un estado palestino en Gaza y Cisjordania, se ha producido una serie de “hechos sobre el terreno” que recortaron todavía más el territorio supuestamente destinado a ese estado. Una parte de Cisjordania fue directamente anexada por Israel u ocupada por colonos israelíes. La Autoridad Palestina recibió una autonomía limitada sobre un 25% del territorio, dividido en parcelas discontinuas.

La formidable tarea a la que se enfrenta Kerry es conseguir que los palestinos acepten un estado más pequeño que el que desean y que los israelíes acepten un estado más pequeño que el que tienen. Ahora que la situación de seguridad en los “territorios ocupados” está bajo control, el gobierno del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, está satisfecho con el statu quo. Por eso, Kerry está destinando todas sus atenciones a los palestinos. Su estrategia parece ser sobornarlos con 4.000 millones de dólares para que acepten (en forma transitoria) una solución tipo “bantustán” (en referencia a los estados nominalmente autónomos en los que el régimen sudafricano del apartheid confinaba a la mayor parte de la mayoría negra del país).