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Donde Europa funciona

ESTOCOLMO – Cuando las ciudades suecas vienen siendo sacudidas desde hace semanas por disturbios perpetrados por inmigrantes desempleados, muchos observadores ven el fracaso del modelo económico de Suecia. Se equivocan. El modelo sueco/escandinavo que ha surgido en los últimos 20 años ha ofrecido el único camino viable hacia el crecimiento sostenido que Europa haya visto en décadas.

Los europeos deberían recordar que las percepciones de fuerza y debilidad cambian rápidamente. En los años 1980, los países escandinavos eran el símbolo de déficits presupuestarios crónicos, inflación alta y devaluaciones frecuentes. En 1999, The Economist catalogó a Alemania como "el hombre enfermo del euro" -un monumento a la esclerosis europea, con un crecimiento bajo y un desempleo elevado. 

Ahora, en cambio, el espectro de la devaluación ha desaparecido de los países del norte de Europa. Los presupuestos están cerca del equilibrio, el gasto público es menor y las tasas de impuestos son más bajas, a la vez que se ha recuperado el crecimiento económico. La transformación del antiguo estado benefactor europeo comenzó en el norte de Europa y se está propagando a gran parte del resto del continente.

Hoy, cuesta imaginar la mentalidad que prevalecía antes de que Margaret Thatcher llegara al poder en el Reino Unido en1979 y Ronald Reagan en Estados Unidos en 1981. El mayor logro de Thatcher fue la liberalización del mercado laboral británico, excesivamente regulado, mientras que Reagan cambió el curso con su discurso inaugural: "En esta crisis actual, el gobierno no es la solución a nuestros problemas; el gobierno es el problema". La superioridad moral de los impuestos elevados sobre la renta marginal de repente menguó y prosperaron las ideas de libre mercado.