0

La edad de la automatización financiera se avecina

PRINCETON- El debate público, sobre todo durante las crisis económicas, gira en torno a las estadísticas del crecimiento, que se convierten en una especie de termómetro para la fiebre. Sin embargo, las lecturas no son confiables y cambian constantemente, lo que incita a los estadísticos a concebir diferentes formas de medir los muy distintos productos de la economía. En particular, hay datos recientemente revisados que han puesto en duda el alcance económico y el papel de los servicios financieros.

A finales de julio, la Oficina de Análisis Económico de los Estados Unidos (BEA por sus siglas en inglés) publicó revisiones del PIB estadounidense que se remonta a 1929. Lo más trascendente es que se mostró que el PIB es más volátil de lo que se había supuesto.

La economía creció más rápido durante las fases prósperas, y se deprimió de forma más abrupta en las de desaceleración. La tasa anual de crecimiento de 1997 a 2008 fue del 2.8% en lugar del 2.7%. En 2008, la cifra cayó al 0.4% en lugar de 1.1% como se supuso anteriormente. El desplome del PIB en el primer trimestre de 2009 también fue más considerable de lo previsto.

La lógica detrás de estos cambios es más interesante que las revisiones relativamente pequeñas de las tasas de crecimiento que resultaron. Una de las intenciones clave era la de permitir una contabilidad más honesta. En particular, el gasto en servicios financieros se trató de manera diferente y se declaró más transparentemente. Por ejemplo, el gasto médico es menor en los nuevos cálculos porque los costos que se atribuyen al aseguramiento y no a la oferta de servicios médicos ahora se declaran como “servicios financieros y aseguramiento.”