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La banca ciudadana

LONDRES – Poco después de que comenzara la crisis financiera en 2008 yo me encontraba en una reunión en los Estados Unidos cuando un asesor económico superior de la Casa Blanca me preguntó: “¿Cree usted que los bancos pueden ser buenos ciudadanos?”

Mientras inauguraba mi respuesta con un “sí”, intervino: “si esa es su respuesta piense en el hecho de que nadie le creerá.”

Lo que dijo me hizo pensar y he pensado mucho al respecto en los últimos tres años que han sido tan difíciles para la economía mundial.

El entorno económico actual en el que todos vivimos y trabajamos es particularmente difícil. En Europa, el Reino Unido y los Estados Unidos, estamos sintiendo los efectos de niveles insostenibles de deuda pública y privada que se han acumulado en los años previos a 2008. Tanto los gobiernos como las familias realizan recortes al gasto, y el  malestar social y la aceptación pública que generan es muy variable.