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La cuadratura del círculo caucasiano

ERIVAN – Ya está aquí la estación de las cumbres. Tras las reuniones del G-20 en Seúl y la cumbre de la OTAN en Portugal, la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) celebrará en Astana, la flamante nueva capital de Kazajstán. su primera cumbre en diez años.

Se trata sólo de la cuarta cumbre convocada por la OSCE después de la Guerra Fría. La primera se celebró en 1994 en Budapest, en el año en que el grupo se transformó en una nueva organización, posterior a la distensión. Hubo dos más: en Lisboa en 1996 y en Estambul en 1999.

No es fortuito que el intervalo de diez años entre cumbres coincida con la reaparición de Rusia como protagonista mundial, después del trauma provocado por el desplome de la Unión Soviética. A consecuencia del resurgimiento de Rusia, han aparecido varios desacuerdos dentro de la OSCE, la única organización paneuropea y transatlántica que incluye los Estados de la vieja Europa y los postsoviéticos.

Sobre los asuntos espinosos, que van desde la observación de elecciones hasta el Tratado sobre Fuerzas Armadas Convencionales en Europa (FCE), no existe coincidencia entre los 56 Estados miembros. Peor aún: existe un profundo rencor entre Rusia y el resto sobre muchos asuntos, incluida una nueva estructura de seguridad substitutiva, que, según el Presidente de Rusia, Dmitri Medvedev, se podría integrar en la OSCE.