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El candidato Borgia a la presidencia de Rusia

En la última entrevista dada por Andrei Lugovoi, el hombre que Gran Bretaña desea extraditar de Rusia por envenenar al disidente Alexander Litvinenko con polonio radioactivo, hubo un momento notable que no ha sido apreciado en su totalidad. Lugovoi, todavía más bien esquivo pero con una inconfundible actitud de orgullo, mencionó que cuando es visto en público normalmente se encuentra rodeado de gente que quiere estrechar su mano, felicitarlo por su valentía y pedirle un autógrafo.

“¿Ha pensado en comenzar una carrera política?ampquot;, preguntó el entrevistador. Lamentablemente el entrevistado no siguió hablando del tema. Es una pena, porque el estatus de Lugovoi en Rusia nos dice mucho acerca de mi país en el séptimo año del régimen del Presidente Vladimir Putin.

Tal vez resulte sorprendente el que Lugovoi no parezca preguntarse por qué está disfrutando de una recepción así de entusiasta por parte de sus compatriotas. ¿Están los rusos de la calle mostrando su solidaridad hacia una víctima injustamente acosada por el Ministerio Público Británico?

Eso parece poco plausible. ¿Desde cuándo los rusos piden autógrafos a las víctimas? Yo mismo he estado atrayendo la atención del Ministerio Público Ruso por varios meses ya y aún no he visto ningún gesto de apoyo público en la calle, para no hablar cazadores de autógrafos.