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Los mejores y más brillantes fanáticos

En Gran Bretaña y Australia, varios médicos e ingenieros musulmanes han sido arrestados tras una serie de atentados fallidos con coche bomba. El arresto de estos profesionales bien educados, junto con el papel del médico egipcio Ayman al-Zawahiri como sub-líder de Al Qaeda, plantea interrogantes que van más allá de la desafección entre los musulmanes y las consecuencias de las desventuras de Estados Unidos en Oriente Medio.

Los médicos y los ingenieros, después de todo, son profesionales. Son miembros acomodados y bien establecidos de la sociedad, no figuras marginales de quienes se podría esperar que se sintieran atraídas por actos desesperados de violencia. Es más, provienen de un contexto científico y la ciencia normalmente no está asociada con el fervor religioso o el fanatismo político.

Por supuesto, sólo una minoría de musulmanes fervorosos abrazan la violencia política y sólo un reducido número de profesionales musulmanes hacen estallar bombas. Sin embargo, se destaca la presencia de médicos e ingenieros en los movimientos fundamentalistas. De hecho, los líderes fundamentalistas suelen provenir de contextos profesionales. Los médicos que organizan grupos basados en lecturas literalistas de las escrituras y los ingenieros que lideran partidos políticos islamistas son figuras familiares en todo el mundo musulmán.

Una razón para esto es la diferencia entre las culturas de la ciencia básica y la ciencia aplicada. En todo el mundo, los médicos y los biólogos tienden a ser más escépticos y menos religiosos. Entre los ingenieros y los profesionales biomédicos, sin embargo, las inclinaciones religiosas conservadoras y hasta fundamentalistas no son tan infrecuentes.