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Nueva era de oro de la cartografía

MOUNTAIN VIEW, CALIFORNIA – Noé Diakubama, emigrante de la República Democrática del Congo, ahora residente en París, es uno de los pioneros audaces de este siglo. Con la ayuda en línea de herramientas de cartografía creó el primer mapa de su pueblo, Mbandaka; que entre él y su esposa han actualizado más de 100,000 veces desde 2009. Noé, literalmente, puso a Mbandaka –y a las personas que viven ahí– en el mapa.

Noé no es el único pionero en su tipo. Hay una vasta y creciente comunidad de creadores de mapa en línea que realizan mapas creativos y accesibles de zonas poco conocidas –y que transforman, durante el proceso, la vida de las personas.

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Durante la edad de la exploración, que abarcó de los siglos XV al XVII, aventureros como Cristóbal Colón, Fernando de Magallanes y James Cook emprendieron viajes peligrosos hacia tierras lejanas, de Nueva Zelanda a Terranova, e hicieron mapas detallados de dichos viajes. Los conocimientos geográficos que desarrollaron ampliaron la visión de las personas sobre el mundo, incrementaron el comercio y ayudaron a fijar los fundamentos de la Revolución Industrial.

Ahora, personas como Noé están encabezando una segunda era de oro de la cartografía, que puede ofrecer beneficios económicos y sociales igualmente significativos. En efecto, los mapas precisos eliminan las barreras geográficas, empoderan a los individuos para que lleguen a los lugares de su elección, permiten a las empresas llegar a los consumidores en dondequiera que estén y enriquecen la perspectiva de las personas.

Internet está transformando la forma de hacer mapas y permite a las personas comunes–llamados “ciudadanos cartógrafos”– trabajar conjuntamente con aventureros intrépidos y geógrafos profesionales. Estos cartógrafos –cuya única característica común es el acceso a Internet– están aprovechando la oportunidad de representar los lugares que conocen y quieren, con el objetivo de ayudar a sus vecinos a moverse u ofrecer a los individuos una perspectiva remota de sus ambientes locales.

Al usar herramientas en línea como Google Map Maker, están ayudando a alcanzar el objetivo compartido de crear un mapa digital del mundo. Algunos organizan “fiestas cartográficas” en las que comunidades con computadoras se reúnen en los patios escolares o de iglesia, para agregar detalles que van más allá de la topografía. Los elementos que incluyen en los mapas como cafés populares o senderos locales constituyen herramientas útiles para otros y les ayuda a tener un mejor entendimiento de su propia comunidad.

Los mapas digitales pueden ser tan dinámicos como las comunidades que representan. Si bien los mapas de papel pueden presentar correctamente características como ríos y montañas, no es fácil actualizarlos cuando se construyen nuevos edificios o cuando cambia el sentido de los caminos o se abren nuevos restaurantes. En contraste, los mapas digitales se pueden modificar instantáneamente y mantienen informados a los locales sobre cambios en su zona y ayudan a los visitantes a sentirse como nativos.

Asimismo, un mapa digital se puede diseñar de acuerdo a los intereses o necesidades de un individuo. Un ciclista podría querer un mapa que le muestre los carriles para bicicleta, incluida información sobre el terreno. Sin embargo, un turista podría necesitar un mapa que ponga de relieve atracciones específicas o redes de transporte público. Dicha personalización conduce a millones de versiones del mundo –todas correctas.

La tecnología de cartografía digital está teniendo un impacto profundo en las regiones más remotas y menos desarrolladas del mundo. Por ejemplo, en África, la cobertura de caminos por Google Maps, incrementó de 20% en 2008 a 75% en 2012, mientras que los mapas disponibles de poblados y ciudades creció más de 1000%. Esto no solo ha facilitado el comercio y transporte, sino también se traduce en una respuesta más rápida de los servicios de emergencia, lo que salva miles de vidas anualmente.

De hecho, las herramientas modernas como mapas y navegación por satélite contribuyen a ahorrar anualmente hasta 3.5 mil millones litros de gasolina y más de un billón de horas de tiempo de viajes. En consecuencia, los granjeros pueden llevar más fácilmente sus productos al mercado antes de que se descompongan y construir sistemas de riego de mayor eficiencia, lo que permite a la industria agrícola global ahorrar entre 8 y 22 mil millones de dólares al año.

El impulso creciente del movimiento de mapeo se perfila en la representación precisa y amplia de casi cada rincón del mundo, incluidos datos de caminos, fotos y listas de empresas. Esto creará aún más oportunidades para el crecimiento económico; mejorará el acceso a los servicios de salud, entre otros; ayudará al desarrollo social y ampliará –en términos literales y figurados– la visión mundial de las personas.

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Para hacer avances en el conocimiento geográfico mundial, los exploradores tenían que salir a los mares y aguantar climas inclementes y enfermedades arduas, sin saber adónde llegarían –o si regresarían a casa. Si bien los cartógrafos en línea de ahora no se enfrentan a los mismos riesgos, ellos también están emprendiendo un viaje hacia lo desconocido en búsqueda de conocimiento, emoción y una vida mejor.

Traducción de Kena Nequiz