La nueva normalidad de los Balcanes

SOFÍA – El de los Balcanes es el caso de éxito de la Unión Europea del que no se habla. El compromiso de la UE de incluir esa región dentro de sus fronteras sigue  siendo firme. En septiembre, Catherine Ashton, la Alta Representante de la UE para Asuntos Exteriores, consiguió deshacer el punto muerto en las relaciones Servia-Kosovo al llevar a las dos partes a la mesa de negociación. El poder blando de la UE sigue tan visible como siempre.

Además, este mismo mes el muro de visados que ha rodeado esa región durante los dos últimos decenios ha caído por fin para todo el mundo (con la excepción de los albaneses de Kosovo). Es como si la crisis en el centro de la UE no hubiera llegado a su periferia balcánica. Así es al menos como la Comisión Europea quiere ver los Balcanes y como quiere esa región presentarse.

Pero la realidad es menos tranquilizadora. Una mirada más detenida revela que actualmente los Balcanes son una mezcla de los problemas económicos de estilo griego, la política de estilo Berlusconi y el entusiasmo de estilo turco por lo que se refiere a la voluntad de la UE de integrar a los países de esa región.

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