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El retroceso de la Primavera Árabe para las mujeres

EL CAIRO - Este verano, cuando el polvo de las revoluciones de la Primavera Árabe comienza a asentarse, las mujeres -que lucharon codo a codo con los hombres contra la tiranía- se están viendo marginadas y excluidas de la toma de decisiones. A pesar de las nuevas libertades defendidas por los revolucionarios, se las sigue viendo como subordinadas a los hombres.

En Túnez, una masiva protesta llamó a todas las mujeres a usar velo; las profesoras de religión que no lo llevaban sufrieron acosos y persecuciones. La turba gritaba a las manifestantes tunecinas que volvieran a la cocina, " el lugar al que pertenecen". También en Egipto  han ganado impulso las fuerzas conservadoras, exigiendo políticas -en particular reformas a la legislación sobre la familia- que representarían un gran retroceso para las mujeres.

Enojadas y alarmadas por estos acontecimientos, las mujeres árabes se han visto obligadas a defender sus derechos. En abril de 2011 lograron que se promulgara una ley de paridad electoral, gracias a la que ganaron 49 de los 217 escaños parlamentarios en las elecciones de octubre pasado. Sin embargo, en Egipto sus perspectivas parecen más sombrías, porque no pudieron mantener el sistema de cuotas previo a revolución, que les había dado 64 escaños parlamentarios.

Ese sistema fue sustituido por una nueva ley electoral que obliga a los partidos políticos a incluir al menos una mujer en sus listas de candidatos. Pero casi todos los partidos incluyeron a sus candidatas al final de las listas; como consecuencia, apenas nueve mujeres resultaron electas. El Consejo Superior de las Fuerzas Armadas (SCFA), la junta de gobierno, nombró a dos mujeres más, con lo que la proporción de mujeres parlamentarias llegó a alrededor del 2%.