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El drama árabe

PRINCETON - El mundo árabe ha entrado en el período más dramático de su historia moderna. Los regímenes opresivos caen a medida que el pueblo árabe finalmente toma su destino en sus manos.

Sin embargo, la emoción del momento no nos revela lo que depara el futuro. En el mejor de los casos, la democracia todavía yace en la distancia: los militares aún dominan en Egipto y Túnez, las fuerzas tribales van en aumento en Libia y Yemen, y es probable que las divisiones sectarias entre sunitas y chiíes dominen la política en Bahréin, como lo han hecho en Irak desde 2003.

No hay un solo relato que dé sentido a todo esto. Los regímenes de todo el Oriente Próximo, así como Estados Unidos y los gobiernos europeos, y también Al Qaeda y otros grupos islamistas, se esfuerzan por entender lo que viene a continuación.

Los estudiosos de la región, como yo, también están reconociendo que nuestra comprensión de la política árabe no previó esta exitosa ola de protesta. Hasta el levantamiento de Túnez, pensamos que el cambio político sería encabezado por fuerzas islamistas o por un golpe militar, no por masas desorganizadas y dirigidas por jóvenes.