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La Tentación Antiterrorista

La actual crisis de Medio Oriente no es sólo directamente relevante para esa atribulada región, sino más generalmente para la "guerra (global) contra el terror" llevada a cabo bajo el liderazgo estadounidense. Aunque algunas de las victorias importantes ya han sido ganadas en esta guerra, por falta de liderazgo estadounidense ya ha sido perdida una batalla: la definición del enemigo.

El terror es un enemigo tenebroso. Lo que lo hace tan endemoniadamente difícil de enfrentar es el hecho de que asume muchas formas. Cierto, todos los terroristas actuan de forma criminal arrebatando las vidas de gente inocente para alcanzar algún objetivo real o imaginario. Aunque cada uno tiene diferentes motivos, ninguna de las causas a las que se adhieren justifica sus actos.

En la mayoría de los casos el terror es local en cuanto a causa, acción y motivación: la ETA en España, el IRA en Irlanda del Norte, las bombas suicida en Palestina, los rebeldes chechenos, los tigres tamiles. En contraste, los terroristas de Al Qaeda del 11 de septiembre actuaron en una escala global y con un motivo global. Inicialmente fueron con derecho definidos como una especie diferente: Estados Unidos (EEUU) no le declaró la guerra a todos los tipos de terroristas, sino, citando al presidente Bush, a aquellos "de alcance global".

Esa fue una distinción esencial. La primera ley de la estrategia es tener claro quien es el enemigo, concentrarse en él y no desviarse. Por desgracia, el gobierno de Bush perdió la concentración.