Paul Lachine

Los muchachos anti-historia

BERKELEY – Si le preguntaran a un historiador económico moderno como yo por qué el mundo actualmente es víctima de una crisis financiera y una profunda depresión económica, diría que es el último episodio en una larga historia de burbujas, colapsos, crisis y recesiones similares que se remontan al menos a la burbuja de la construcción del canal de principios de los años 1820, la quiebra de Pole, Thornton ampamp; Co en 1825-1826 y la subsiguiente primera recesión industrial en Gran Bretaña. También hemos visto este proceso en funcionamiento en muchos otros episodios históricos -en 1870, 1890, 1929 y 2000.

Por alguna razón, los precios de los activos se desestabilizan y suben hasta alcanzar niveles insostenibles. A veces los culpables son los pésimos controles internos en las firmas financieras que recompensan en exceso a los subordinados por asumir riesgos. A veces la causa son las garantías gubernamentales. Y a veces es simplemente una larga racha de buena suerte, que deja al mercado en manos de optimistas poco realistas.

Luego llega la crisis. Y cuando esto sucede, la tolerancia al riesgo se derrumba: todos saben que existen inmensas pérdidas no percibidas en los activos financieros y nadie sabe a ciencia cierta dónde están. A la crisis le sigue una fuga a la seguridad, que a su vez es seguida por una profunda caída de la velocidad del dinero mientras los inversores acaparan efectivo. Y esa caída de la velocidad monetaria trae aparejada una recesión.

To continue reading, please log in or enter your email address.

Registration is quick and easy and requires only your email address. If you already have an account with us, please log in. Or subscribe now for unlimited access.

required

Log in

http://prosyn.org/vW0XwSO/es;