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La anatomía de Sarkozy

Una mayoría de los franceses dicen que quieren que el ministro de Hacienda Nicholas Sarkozy desempeñe un papel importante en la determinación del futuro del país. Ningún francés lo desea tanto como el propio y ambicioso "Sarko". De modo que Sarkozy va a dejar de ser ministro de Hacienda el mes que viene para tomar las riendas del gobernante partido conservador (UMP), con lo que se lavará las manos respecto del confuso gobierno de Chirac y espera utilizar la máquina del partido para abrirse paso como una apisonadora hasta el palacio del Elíseo dentro de dos años.

Pero, ¿es Sarkozy muy diferente de Chirac? ¿Intentará de verdad acabar con la equivocada fe de Francia en su "excepcionalismo" económico?

El empeño es de campeonato: un 10 por ciento de tasa de desempleo, que se ha mantenido durante 20 años, con más del 20 por ciento de personas menores de 25 años sin empleo y cinco millones -casi una cuarta parte de la población laboral- empleada por el Estado. Los salarios y pensiones de esos funcionarios representan el 40 por ciento, aproximadamente, del presupuesto nacional.

Esa "excepción francesa" comprende también intereses creados como los de los ferrocarriles y la agricultura, sectores tan poderosos, que cualquier intento de reforma queda paralizado inmediatamente por manifestaciones callejeras. De hecho, en lugar de sentir repulsa por semejante táctica, los franceses comunes y corrientes con frecuencia convierten a activistas violentos como José Bové, que destruyó un restaurante McDonald's, en héroes. ¿Puede "Supersarko" (apodo que le ha puesto el periódico satírico Le Canard Enchaîné) enfrentarse con "la France des privilèges"?