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El suicida "racional"

El triunfo sorpresivo de Hamas en las elecciones parlamentarias de Palestina ha hecho que las preguntas sobre quiénes son terroristas y cómo abordar el terrorismo sean más urgentes que nunca. La forma en la que Hamas se comporte en el gobierno revelará si los terroristas y los que cometen atentados suicidas son igualmente implacables.

La prueba son los atentados suicidas. Pocas armas del arsenal de los terroristas son tan devastadoras como el atentado suicida –o se comprenden tan mal, puesto que el análisis serio aparentemente ha cedido ante el deseo de evitar darle a los atacantes cualquier grado de legitimidad. Pero esta actitud impide obtener conocimientos urgentes sobre quiénes son realmente los suicidas, qué los motiva y por ende cómo detenerlos.

De hecho, básicamente hay dos categorías de suicidas. La primera incluye a los que realizaron los atentados en los Estados Unidos en 2001, en Bali en 2002, el ataque contra el tren en Madrid en 2003 y los atentados en Londres en el verano de 2005. A los atacantes les es indiferente que sus víctimas, tanto directas como indirectas, sean o no musulmanes. Su objetivo es sembrar el terror y a la larga destruir un estilo de vida en nombre de un nebuloso Dar-al-Islam, una entidad utópica que supuestamente resolverá todos los problemas de la vida.

Si bien es difícil cazar y neutralizar a los suicidas de este tipo, resulta fácil identificarlos y revelar su criminalidad, dado su desdén salvaje y gratuito por las normas éticas, morales y religiosas. Los líderes religiosos y políticos musulmanes tienen el capital intelectual para refutar sus convicciones religiosas erróneas, y pueden repetir sura tras sura, hadith tras hadith que detallan el rechazo por parte del Islam de la violencia y el repudio del asesinato de inocentes.