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La “nueva normalidad” para el crecimiento

CAMBRIDGE – Los mercados rebosan con señales de “brotes verdes” en la economía mundial. Un número cada vez mayor de inversores ven llegar un fuerte rebote, primero en China, luego en los Estados Unidos, después en Europa y, por último, en el resto del mundo. Ni siquiera los horribles datos de los dos últimos trimestres parecen desalentar a quienes abrigan esa idea optimista. Cuanto más profundo sea el desplome, mayor será el rebote, dicen algunos analistas.

Tal vez tengan razón esos optimistas, pero, ¿cómo podemos esperar que sea de intensa la expansión cuando lo peor haya pasado por fin? ¿Irá a ser la “nueva normalidad” igual a la “antigua normalidad” de los años de auge comprendidos entre 2002 y 2007?

Me cuesta imaginar cómo podrán los Estados Unidos y China, principales motores del crecimiento mundial durante dos decenios, dejar de resignarse a una tasa media de crecimiento notablemente inferior a aquella de la que gozaron antes de la crisis.

Empecemos por los EE.UU., el epicentro de la crisis financiera, que aún es la economía más importante del mundo. En el mejor de los casos, el sector financiero de los EE.UU. saldrá de la crisis reducido y más estrictamente regulado. No hay por qué preocuparse, dicen algunos economistas. Los EE.UU. crecieron rápidamente en los decenios de 1950 y 1960 con un sistema bancario sometido a una regulación relativamente estricta. ¿Por qué no habría de ser así otra vez?