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Esa sensación de estancamiento

NUEVA YORK - A pesar de la serie de eventos de baja probabilidad y alto impacto que han afectado a la economía mundial en 2011, los mercados financieros continuaron aumentando sin cesar hasta hace un mes atrás. El año comenzó con el alza de los precios de los alimentos, el petróleo y las materias primas, dando pie al espectro de la inflación. Luego estalló la masiva agitación en Oriente Próximo, elevando aún más el precio del petróleo. Luego ocurrió el terrible terremoto de Japón, que dañó gravemente su economía y las cadenas de suministro globales. Y después, Grecia, Irlanda y Portugal perdieron el acceso a los mercados de crédito, lo que les hizo recurrir a paquetes de rescate del Fondo Monetario Internacional y la Unión Europea.

Pero ese no fue el final. Aunque Grecia fue rescatada hace un año, el Plan A ha fracasado claramente. Será necesario otro plan de rescate oficial  o un rescate de los acreedores privados, opción que está generando un acalorado desacuerdo entre los políticos europeos.

Últimamente, la preocupación por los insostenibles déficits fiscales de Estados Unidos dio como resultado enconadas luchas políticas internas, casi provocando un cierre del gobierno. Una batalla similar se está fraguando ahora sobre el "techo de deuda" de Estados Unidos que, si no se resuelve, implica el riesgo de un impago "técnico" de la deuda pública de EE.UU.

Hasta hace poco, los mercados parecían descontar estos choques; aparte de unos pocos días, cuando el pánico sobre Japón o el Oriente Próximo provocó una corrección, continuaron su marcha ascendente. Sin embargo, desde finales de abril, se ha afianzado una corrección más persistente en los mercados bursátiles mundiales, impulsada por preocupaciones de que el crecimiento económico en los Estados Unidos y en todo el mundo pueda estar desacelerándose bruscamente.