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Demos gracias a Bush por Bernanke

Puede que el mundo no lo sepa, pero todos esquivamos una bala, cuando George W. Bush nombró a Ben Bernanke para substituir al todopoderoso Presidente de la Reserva Federal de los Estados Unidos, Alan Greenspan. Había rumores, procedentes de la Casa Blanca, sobre algunos nombres verdaderamente terroríficos como posibles presidentes de la Reserva Federal y al menos yo no tenía confianza en el resultado.

En cambio, casi milagrosamente, ahora tenemos un economista absolutamente de primera, unas manos seguras para guiar la economía mundial. Quienes conocemos a Bernanke lo consideramos alguien que tiene la experiencia, la inteligencia y la personalidad para brillar en el cargo que ocupará el próximo mes de febrero.

¿Por qué es tan importante ese cargo? Alan Greenspan es un gran hombre, pero un curioso conjunto de circunstancias han elevado ese cargo de Presidente de la Reserva Federal al monte Olimpo.

Téngase en cuenta, en primer lugar, que los otros dos grandes bancos centrales del mundo (el Banco Central Europeo y el Banco del Japón) no funcionan plenamente. Mientras que la Reserva Federal cambia con agilidad los tipos de interés para estabilizar la inflación y la producción, el Banco del Japón y el BCE llevan años sin cambiar los suyos: el BCE está estancado en el 2 por ciento y el Banco del Japón en el 0 por ciento.