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Thaksin y las lecciones de Hong Kong

HONG KONG – Al terminar su exilio en Hong Kong, el ex Primer Ministro tailandés, Thaksin Shinawatra, fue muy cortés: "Gracias, Hong Kong, por haberme recibido tan calurosamente. Hong Kong es un lugar al que siempre desearé venir". Si Thaksin es sincero, podría beneficiar a Tailandia adoptando algunas de las virtudes más admirables de la ciudad que lo recibió. Hay dos que sobresalen: un gobierno en gran medida eficiente, transparente, que rinde cuentas y casi libre de corrupción, y una economía abierta y competitiva.

Por supuesto, Hong Kong no es perfecto ni mucho menos: la política y las costumbres de la China continental están infectando lentamente a la isla. No obstante, Transparency International, la principal organización calificadora de la corrupción, lo clasificó como la 14° sociedad más limpia en 2007.

De 2001, cuando Thaksin ocupó el cargo por primera vez, a 2007, bajo el gobierno militar, la calificación de la corrupción de Tailandia cayó de un ya de por sí bajo 61° puesto, al 84°, lo que lo coloca al mismo nivel que Gabón y Swazilandia, dos países que se destacan por sus líderes corruptos y violentos que rutinariamente pisotean los derechos de sus ciudadanos.

Es sector público de Tailandia ha estado plagado históricamente por golpes militares frecuentes, encabezados, salvo en raras ocasiones, por generales y civiles incompetentes que gobiernan condescendientemente al pueblo que paga sus sueldos. La rendición de cuentas, la transparencia del gobierno y la integridad oficial siguen siendo lemas, más que otra cosa.