0

Terror vs. libertad

El terrorismo que asociamos con Al Qaeda es especial de muchas formas. Es global, tecnológicamente sofisticado, pero, sobre todo, no busca un objetivo político alcanzable.

No está dirigido a crear una Irlanda (católica) unida, un País Vasco independiente y ni siquiera un Estado palestino, sino más bien va en contra de una visión del mundo y de aquellos que la representan. Va en contra de lo que solía llamarse Occidente, es decir, un orden liberal de cosas, un mundo libre. Dado que los Estados Unidos son el representante más visible y poderoso de ese mundo libre, está dirigido contra ese país y sus aliados más cercanos en Europa y otros lugares.

Ese es un factor crítico que se debe recordar. Lo que describimos bajo el nombre de Al Qaeda es esencialmente un movimiento negativo y destructivo. No ofrece una visión alternativa del mundo moderno más allá de la afirmación implícita de que la modernidad no es ni necesaria ni deseable.

Además, esa afirmación, cuando la hacen personas que se presentan como líderes religiosos, es casi seguramente deshonesta. Esos líderes están utilizando a la religión para sus propios fines políticos, considerablemente modernos. La utilizan para organizar y movilizar a sus seguidores -para que se suiciden individual o colectivamente de ser necesario. En esto no son muy distintos a los líderes totalitarios de los movimientos fascistas, quienes se apoyaban en la frustración popular para buscar una meta esencialmente destructiva en nombre de creencias y promesas antimodernistas.