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Una nueva mirada a la decadencia de Occidente

LONDRES – La masacre terrorista en París ha puesto claramente de relieve, una vez más, las nubes de tormenta que se acumulan sobre el siglo XXI, mismas que atenúan la luz de la brillante promesa que la caída del comunismo abrió para Europa y el Occidente. Teniendo en cuenta los peligros que, según parece, crecen día tras día, vale la pena reflexionar sobre lo que nos pudiera suceder.

A pesar de que profetizar es desconcertante, un punto de partida concertado debería ser la caída de las expectativas.  Tal como el Instituto de investigación social de Ipsos MORI informa: “La suposición de que automáticamente se va tener un mejor futuro para la próxima generación desapareció en gran parte de Occidente”.

En 1918, Oswald Spengler publicó La decadencia de Occidente. Hoy en día, la palabra “decadencia” es tabú. Nuestros políticos la eluden, favoreciendo otras palabras como ser “retos”, mientras que nuestros economistas hablan de “estancamiento secular”. Si bien las palabras cambian, se comparte la misma certidumbre: la civilización occidental está viviendo los minutos de descuento, y vive con dinero prestado.

¿Por qué están las cosas así? La sabiduría popular considera que lo que ocurre es simplemente una reacción a estándares de vida estancados. Sin embargo, existe una razón más convincente que se ha adentrado en la comprensión del público: después de la caída de la Unión Soviética, Occidente fracasó en lo que se refiere a establecer un entorno internacional seguro para la perpetuación de sus valores y forma de vida.