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La Tentación de la Ciencia

Los científicos de todas partes están cada vez más intranquilos con la creciente influencia de los negocios sobre la investigación universitaria. Se dan cuenta de que las conexiones financieras directas con el sector privado pueden dañar su reputación de independencia e integridad. Sin embargo, las tradicionales puertas que separan a la academia de la industria están siendo discretamente desmanteladas y a veces incluso derrumbadas. Las engañosas doctrinas del mercado libre están devaluando los servicios públicos que esas puertas protegían, olvidémonos del libre flujo del discurso bien informado y crítico que es vital para la indagación abierta.

Claro que todos los científicos quieren más dinero para hacer investigación; y cada nación necesita tanta buena ciencia como pueda obtener. Pero la ciencia buena es cara, así que si alguna compañía perfectamente respetable está lista para pagar por ella, ¿por qué ser quisquillosos?

La investigación industrial es un inmenso activo para la sociedad, y no lo es menos para el avance del conocimiento científico. Pero las empresas comerciales no son filántropos. Se encuentran bajo constantes presiones competitivas; los accionistas esperan ganancias por su inversión. Incluso cuando no intentan comprar el acceso exclusivo a nuevos descubrimientos que pueden ser rentables, están siempre en el mercado para ser considerados preferentemente. Ciertos regalos valiosos parecen comprar favores intangibles. El dinero contante a cambio de respuestas científicas no es tan obviamente corrupto como lo es el dinero contante cuando se trata de cuestiones parlamentarias, pero huele igual de desagradable.

Hasta ahora ha habido pocos escándalos declarados. Todavía se puede confiar en que los científicos tanto en la academia como en la industria hacen su trabajo con honestidad. En la mayoría de los campos de la investigación universitaria, las influencias externas directas -militares y políticas tanto como comerciales- son triviales. Pero una veriedad de casos preocupantes de falsificación o fabricación pueden rastrearse hasta presiones directas ejercidas por las fuentes de fondos. En algunas disciplinas se está volviendo difícil encontrar científicos académicos que no dependan de alguna manera del apoyo corporativo.